Hace un par de años, el periódico deportivo alemán Sports Bild publicaba la siguiente declaración de Hans Schips, gerente de la consultoría Schips Finanz:
«Un 30 por ciento de los futbolistas en activo están en la ruina y un 50 por ciento están arruinados cuando terminan su carrera.»
Impactante, ¿verdad?
Pero los deportistas no son los únicos a los que les pasan estas cosas. En 2009, el actor Nicolas Cage tuvo que poner a la venta sus castillos después de perder varios millones de dólares en inversiones fallidas. De igual manera, un estudio de la universidad de Kentucky demuestra que la mayoría de personas con problemas financieros que ganan la lotería acaban arruinadas a los pocos años.
¿Por qué? ¿Por qué personas con millones de euros, que lo tienen todo, que podrían vivir sin preocupaciones durante el resto de sus vidas acaban en la miseria?
Muy sencillo. La disciplina financiera no se puede comprar.
Da igual cuánto dinero ganes. Si no eres capaz de gestionarlo correctamente, acabarás pobre y arruinado.
En este post voy hablar justamente de eso, de algunos principios de libertad financiera para principiantes (o para dummies como se suele decir) que te ayudarán a gestionar correctamente tu dinero.
Responsabilidad total
¿Qué pasaría si mañana perdieses tu trabajo?
Si de un día para otro desapareciese tu principal fuente de ingresos… ¿Cuánto tiempo tendrías para «recuperarte»? ¿Cuántos días podrías mantener tu estilo de vida actual?
Sorprendentemente, la mayoría de la gente vive mes a mes. Se endeudan hasta las cejas y gastan a manos llenas como si su empleo actual fuese algo eterno, cuando en realidad ni siquiera depende de ellos. Son esclavos de su hipoteca a 30 años, del préstamo del BMW y del plan del iPhone. Viven al borde del abismo, sin darse cuenta de que sólo necesitan dar un paso en falso para caer al vacío. Un mes sin ingresos, una subida del 0.5% en la tasa de interés variable para quedar arruinados y perderlo todo. Luego, cuando ocurre lo inevitable, salen a la calle a exigir.
¿Sabes? No me dan ninguna pena esas personas. Se compraron una casa «porque leyeron en una revista que era una buena inversión»; invirtieron todos sus ahorros en preferentes «porque la chica del banco, que es un encanto, se lo recomendó»; gastaron 20.000 euros en acciones de una petrolera «porque un amigo les dijo que iban a subir.» Llevan toda su vida entregando el control de sus finanzas a los demás –el gobierno, los banqueros, sus vecinos– y cuando vienen mal dadas se enfadan y piden explicaciones.
¿Cuántos de ellos han leído libros sobre disciplina financiera a lo largo de su vida? ¿Cuántos de ellos han investigado sobre el mercado inmobiliario? ¿Cuántos de ellos se han preocupado de estudiar cómo funciona la bolsa?
Son víctimas porque han elegido serlo. Han cedido voluntariamente su poder sobre esta área de sus vidas y ahora no tienen derecho a quejarse.
El primer requisito para poder lograr tus objetivos financieros es la responsabilidad total; aceptar que tú eres el responsable de tu dinero. No tus padres, ni tu gurú favorito, ni tu asesor financiero, ni el gobierno. TÚ y solamente tú. Lee, estudia, investiga. Y piensa; sobre todo piensa. No pasa nada si te equivocas, pero cuando ocurra admite que ha sido tu culpa y asegúrate de que no te vuelve a pasar.
Esclavos modernos
Puedes utilizar el dinero para comprar tu libertad, pero también puedes utilizarlo para comprar tus cadenas. Por desgracia, la mayoría de la gente lo utiliza para lo segundo.
El proceso de esclavización funciona de esta manera:
- Tu empleo te proporciona un salario mensual.
- Con ese salario pides un préstamo para una casa, para un coche, te compras ropa cara para impresionar a tus vecinos y pones un nuevo televisor de plasma en el salón.
- Tu estilo de vida te obliga a tener un empleo para ganar suficiente dinero como para mantenerlo.
- Vuelta al punto 1.
Así es como se crean esos jóvenes de 26 años que ya no pueden salir a cenar con sus amigos porque la mayor parte de su sueldo va para pagar la hipoteca. Están atados a su trabajo actual porque dependen de él. Apuesto a que conoces a más de uno.
¿Y sabes qué es lo peor de todo? Que nuestra sociedad considera esto «normal.» Nos hacen creer que tener una buena casa, un buen coche y lo último de lo último nos hará felices. Ahí está la trampa.
Pero quién es más feliz, ¿el tailandés que conduce un tuk-tuk la mitad del día y pasa la otra mitad con su familia y sus amigos, o el empresario que se mata a trabajar para poder pagar la hipoteca de su nuevo apartamento en el centro de Madrid?
Ten mucho cuidado con entregar tu libertad a cambio de «cosas». Las posesiones materiales son las cadenas del hombre moderno. Tu libertad, tu capacidad de decidir, es lo más importante que tienes. ¡No se la vendas a cualquiera!
Consejos para gestionar tu dinero
Ahora que la parte teórica está clara, es el momento de pasar a la práctica. ¿Qué puedes hacer para evitar caer en la esclavitud? Aquí tienes algunos consejos.
1. Compra sólo aquello que te puedas permitir
«Gasta sólo lo que tengas.»
Aunque esta frase pueda parecer de sentido común, todavía hay mucha gente que no acaba de comprenderla, empezando por nuestros políticos.
Uno se vuelve dependiente cuando gasta más de lo que tiene. El problema está en que el dinero que falta tiene que salir de algún sitio, así que te lo presta alguien o modificas tu estilo de vida para conseguirlo. En ambos casos, estás entregando tu libertad: a otra persona o al propio objeto.
La regla de oro es: si comprarlo modificaría tu estilo de vida, entonces no te lo puedes permitir.
Por ejemplo, si para comprarte el nuevo Samsung Galaxy vas a tener que renunciar a salir con tus amigos durante 3 meses, no te lo puedes permitir. O si para comprarte esos pantalones vas a tener que hacer horas extra en el trabajo, no te los puedes permitir.
En general, si tienes que pensártelo mucho o hacer cálculos para ver si te lo puedes permitir, no te lo puedes permitir.
2. Identifica qué es importante para ti y ahorra sin piedad en lo que no lo sea
Creo que ahorrar es importante, pero al mismo tiempo no soy amigo de sacrificar aquello que me gusta. Nos han enseñado que el sacrificio es algo bueno, admirable, pero yo todavía no entiendo por qué. Hacer lo que te gusta… ¡eso sí que es difícil y digno de admiración!
¿Y cómo se pueden compatibilizar ambas cosas? La clave está en identificar lo que es importante para ti y ahorrar sin piedad en lo que no lo sea.
Soy una persona a la que no le importa en absoluto la ropa. Tengo un único par de pantalones vaqueros y menos de 10 camisetas. Sólo me compro unas zapatillas cuando no me queda más remedio porque se me han roto las anteriores. Si no me gasto un euro en ropa durante todo el año no siento que esté sacrificando nada. Sin embargo, me encanta la tecnología. Cuando me compro un portátil o un teléfono quiero el mejor y no me importa el precio.
Mi amiga Cinthy tiene más de 100 pares de zapatos y considera casi un sacrilegio el que yo sólo tenga uno. Cada año, se pasa tardes enteras visitando zapaterías y se gasta miles de euros en nuevos modelos. No los necesita, pero le encantan. Los zapatos son importantes para ella. Por el contrario, a la hora de elegir un portátil sólo le importa «que funcione bien Internet y Office.» Para ella, gastarse 2.000€ en un aparato electrónico sería tirar el dinero.
¿Quién tiene razón? ¿Cinthy o yo?
Los dos. Ambos estamos ahorrando al máximo en lo que no nos importa para poder gastar en lo que sí.
3. Camina siempre sobre tierra firme
¿Recuerdas lo que te decía sobre «caminar al borde del precipicio»? Cuando gastas hasta el último céntimo de lo que ganas, vives a un paso de la ruina. Sólo hace falta un accidente, un detalle para que se vaya todo al carajo.
La vida es, por naturaleza, insegura. Por mucho que planees, por mucho cuidado que tengas, siempre pasan cosas. Una multa, un gasto con el que no contabas, una enfermedad… Como dirían en Estados Unidos, shit happens, y tú tienes que estar preparado para ello.
Mi primera recomendación es que tengas un colchón equivalente a 3-6 meses de gastos. Este dinero es sagrado y debe estar siempre disponible. Su función es darte tiempo para recuperarte en caso de un despido o una mala época sin ingresos.
La segunda recomendación es que reserves parte de tu salario mensual para futuros imprevistos. Habrá meses en los que no tengas que recurrir a ese fondo, pero tarde o temprano llegará el día en el que tengas que tirar de él. Cuando eso ocurra estarás contento de haberme hecho caso 🙂
Aquí tienes dos recomendaciones de cuentas para guardar este dinero. Ambas ofrecen transferencias gratuitas y liquidaciones mensuales:
- COINC (2.25% de interés)
- Cuenta naranja de ING Direct (2.4% de interés los 4 primeros meses, luego 1%)
4. Gana más dinero
Mucha gente que sufre para llegar a fin de mes cree que el problema es que no están ahorrando lo suficiente. «Tengo que empezar a tomar el café en casa en vez de en el bar de Paco» –piensan, mientras les invade un sentimiento de culpa.
Sacrificar las pequeñas cosas que te gustan nunca ha sido ni será un buen método para ahorrar. Además de hacerte infeliz, no es sostenible. Si no tienes tanto dinero como te gustaría, quizá la solución no sea ahorrar más sino GANAR MÁS.
La mentalidad correcta es: vivir dentro de mis posibilidades pero intentando mejorar esas posibilidades.
En el post anterior te daba algunas ideas para ganar MUCHO dinero. Sin embargo, no necesitas hacerte rico para poder sentirte desahogado económicamente. Un empleo mejor pagado, unas horas de clases particulares los fines de semana, algún proyecto freelance en tu tiempo libre… todas esas cosas pueden darte el empujón que necesitas.
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En este post hemos visto que para ser libre no sólo hay que ganar suficiente dinero, sino también gestionarlo correctamente. Si lo utilizas de manera equivocada puedes acabar siendo un esclavo del dinero como tanta gente hoy en día.
En el próximo post, el último de la serie, te enseñaré cómo invertir tu dinero para sacarle la máxima rentabilidad con el menor riesgo.
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Este post es parte de la serie El precio de la libertad. Si te perdiste los artículos anteriores:
- El precio de la libertad I: Mi relación con el dinero
- El precio de la libertad II: Mis creencias sobre el dinero
- El precio de la libertad III: cómo ganar mucho dinero y vivir sin tener que trabajar
La foto es del final de la Gran Muralla china en Mutanyu. No, ni es plana ni es «un paseo agradable contemplando las vistas.» Para recorrerla se necesita disciplina… y también buenas piernas =)
Ángel, suelo estar de acuerdo contigo, y eso no es una excepción, pero me ha chocado especialmente la frase:
«o incluso, los más cobardes, se suicidan»
Entiendo y comparto el tema de la despreocupación general por muchos asuntos que hasta que no «nos tocan los bolsillos» no parecen importar y somos, juntos con otros a veces, los máximos responsables de nuestra situación. Pero creo que tachar de cobardes a «toda» (porque no haces distinción) la pobre gente (si, pobre pero anímicamente) que se suicida, en el caso de muchas situaciones de extrema necesidad, me parece inadecuado. Ciertas actitudes pueden denotar cobardía pero otras tantas son desesperanza, que es algo bastante más diferente.
Yo precisamente no suelo ser de los más políticamente correctos diciendo algunas cosas pero, en este caso, me pareció adecuado comentártelo 😉
Me alegro que sigas a tope! Un abrazo!
Hola Kini.
Antes de nada, puntualizar que no estoy tachando de cobardes a «todos» los que se suicidan, sino sólo a aquellos que lo hacen porque son incapaces de aceptar las consecuencias de sus malas decisiones económicas.
Personalmente considero el suicidio una actitud cobarde, como diciendo «abandono» o «dejo de jugar» a mitad de partida cuando vas perdiendo. Es la renuncia más absoluta a tu responsabilidad como ser humano. Es gritar «ahí os quedáis, no quiero aceptar las consecuencias de mis acciones así que yo me borro.» A eso es a lo que me refiero con mi comentario.
No estamos hablando de gente que ha perdido las dos piernas y los dos brazos en un accidente, cuya familia haya muerto asesinada o que hayan sido secuestrados y vayan a pasar el resto de su vida encerrados en un zulo. En esos casos todavía lo podría entender. Estamos hablando de gente que se ha quedado sin casa (bueno, realmente la casa nunca había sido suya) por firmar voluntariamente una hipoteca que no podían pagar. Sinceramente, habiendo lo que hay por ahí, no lo veo motivo suficiente como para quitarse la vida, pero respeto su libertad de hacerlo. Lo que si que me molesta es que la prensa ensalce y publicite ese tipo de noticias.
Dicho esto, yo me considero un afortunado al que nunca le ha faltado nada y soy consciente de que estoy hablando «desde la barrera». No sé cómo reaccionaria en una situación así y espero que nunca tenga que saberlo, pero mi opinión desde fuera es esa.
¡Ojo! ¡Que no estoy defendiendo los bancos! Conceder un préstamo a sabiendas que la otra persona no lo va a poder pagar no debería estar permitido y debería ser castigado, y el que lleve un banco a la ruina debería ir a la cárcel, pero eso no anula la responsabilidad del individuo.
Un abrazo! Nos vemos por Cáceres en Septiembre 🙂
Estamos de acuerdo (tal y como imaginaba ;)) y, por suerte, yo también miro las cosas desde «la barrera» a día de hoy.
Un abrazo, da por seguro ese Aquarius cuándo vengas 🙂
Es un tema espinoso el de los suicidios. No se puede juzgar desde fuera, porque cuando una persona esta deprimida hay cambios químicos y físicos del cerebro que pueden derivar en pensamientos suicidas que la propia persona no puede controlar. No estamos hablando de estar con un animo bajo, que es lo que los que afortunadamente no hemos sufrido una depresión (desde el punto de vista clínico) no conocemos. La depresión es una enfermedad en la que la distorsión de como se ve la realidad es tal que puede llevar a pensar que la única solución es la muerte.
En lo que estoy de acuerdo es que la prensa ha usado de manera sensacionalista el tema. No creo que el hecho de que la gente se suicide deba darle mayor o menor relevancia al gran drama de quedarse en la calle.
Tampoco podemos olvidar que mucha gente no nos metimos en la burbuja inmobiliaria, que vivía de alquiler y se quedó sin nada de un día para otro. Gente que vivía al día porque tampoco ganaba apenas dinero. Ayer mismo en TVE hablaban de un repor de gente en Andalucía que están volviendo al campo porque se ha acabado el trabajo que generaba directa o indirectamente la construcción.
A mi este tema me parece muy complejo y aunque estoy seguro que hubo gente irresponsable que no echo cuentas, hay que tener en cuenta varios factores:
– Aunque pertenezcamos a ese 15% de la población que tiene estudios universitarios tenemos que darnos cuenta que hay mucha gente que apenas tiene la EGB o la ESO. No es que el no tener estudios exima de responsabilidad, pero es más díficil entender las clausulas de muchos contratos de hipotecas o de cualquier producto financiero. Teniendo en cuenta que hay mucha gente que trabaja en el sector y tampoco las entiende… (de eso podría hablar respecto a mis experiencias ultimamente con la información sobre fondos de inversión que dan los bancos).
– Mucha gente ahorró pero hay que tener en cuenta que hay muchas regiones donde los parados de larga duración está siendo la norma y a mucha gente se le han acabado los ahorros. No es lo mismo tener un colchón para uno mismo que para una familia con dos hijos. De hecho si no fuera por pensionistas o por familiares, mucha gente estaría hoy mismo en la calle.
– La generación que tenemos entre 30-40 años no hemos conocido más que una crisis y fue en los 90 y tampoco fue tan bestial. Vamos que en general sólo hemos conocido a un país que ha ido prosperando. Eso hacia pensar que situaciones como la que estamos viviendo se vieran como ciencia ficción. Yo recuerdo muchas conversaciones de café en que muchos colegas me decían que había que entrar en la rueda de comprar porque sino llegaría un momento en que sería imposible.
– No es que me quiera sumar a la postura demagogica que impera ahora, pero me toca un poco las narices el poso paulatino que se está dejando de que la culpa más de la población que de los banqueros o politicos. La culpa fundamentalmente es de los politicos que se dejaron influir por los lobbies para inflar una burbuja y que no quisieron desinflar. Aparte de una mala gestión de todas las ayudas que llegaron de Europa en fondos que no se usaron para invertir. Hay demasiada cultura del pelotazo en este país. Sólo hay que recordar como se hizo rico Mario Conde.
– Desde luego la solución no creo que deba pasar por rescatar una banca que ha sido irresponsable y que se ha demostrado que sólo esta pendiente de su cuenta de resultados y pagar jubilaciones millonarias. La banca, al igual que la bolsa deberían de volver a sus origenes y es mejorar la eficiencia económica, no especular. Básicamente reunen el dinero de unos cuantos para poder financiar ampliaciones de empresas o proyectos (mediante credito o acciones). Ahora mismo los bancos ni se plantean dar credito, entonces para que sirven? No hay que olvidar que un organismo privado puede hacer lo que le plazca, pero la mayoría de la banca esta siendo avalada y rescatada con dinero de todos, así que algo podremos decir…
En fin, que esto da para muchas horas de debate…
Me he equivocado con el comentario de los suicidios. No soy nadie para juzgar las acciones los demás y es algo que siempre intento evitar, pero en este artículo se me ha escapado. Como tu bien dices, en situaciones desesperadas (y no tan desesperadas, con que estés enamorado es suficiente :P) es difícil percibir correctamente la realidad.
Respecto a todo lo demás que cuentas, es un tema complejísimo. Cada caso es un mundo y es imposible analizarlos uno a uno. Mi única intención con ese post era transmitir las siguientes ideas:
No quería entrar en temas políticos concretos esta vez, pero era inevitable con los ejemplos que he utilizado…
Un abrazo y gracias por compartir tu opinión. Hablamos mañana!
Para mi el suicidio es algo incomprensible, pienso que perder nuestro bien más preciado y único de esa forma es algo que no comprendo, pienso que se da en situaciones limite, las cuales crean malas pasadas a nuestras mentes.
Pero veamos el caso que nos ocupa, se ha creado una corriente a favor de los que están padeciendo las hipotecas, firmadas por ellos sin que nadie les obligara, que ponen incluso como abanderamiento de ella, los suicidios de algunas personas que tenían una hipoteca y rápido la corriente asume que esa es la causa, de tan desacertada acción.
Pues bien ahora tendremos que ver que la mayor parte de esas hipotecas fueron contraídas en Cajas, las cuales están regidas por gente que se lo ha llevado crudo y lo han dilapidado tan alegremente como los que firmaron muchas de esas las hipotecas y cambiaron de coche, amueblaron sus nuevas adquisiciones y no repararon en gasto, siempre pensando que si les iba mal, las podrían vender con Pingües Beneficios.
Como las Cajas son de propiedad Autonómica, osea Estado, todas sus perdidas las asumimos todos. Si defendemos a los irresponsables, declaramos que toda la culpa la tienen los Políticos, incurriremos en el mismo error. Las próximas elecciones se abrirán debates ideológicos, mientras la casta corrupta, se reirá nuevamente del pueblo.
Nadie lo ha apuntado aqui, pero es que muchos de los desahucios que están ocurriendo no son solo de hipotecas, sino también de alquileres…O que hipotecó la casa de sus padres para poder continuar con su negocio pensando en que las cosas no se iban a poner como ahora…Y los casos de personas que trabajaban pero que el empresario no les pagaba o les pagaba a destiempo y no podían irse porque encima se quedaban sin paro ni indemnización? De esos caraduras nadie se acuerda? Hay mucha crisis pero yo he visto ejemplos de empresarios que teniendo una facturación mayor que antes de la crisis apretaba a sus empleados hasta unos niveles aprovechandose del miedo que tiene mucha gente de no poder recolocarse. No sé, yo me pongo en la piel de personas de 50 y tantos años y que están teniendo que aguantar esas condiciones porque saben que si se van al paro van a ser carne de cañon…
Esta crisis tiene muchas caras y muchas historias y resumirla en que lo que ha habido aquí es una bacanal a la que todos nos apuntamos y que la población tendría que haber sido más comedida y no gastar «por encima de nuestras posibilidades»…
En lo que si estoy totalmente de acuerdo con el articulo es que la gente no puede esperar a que los politicos solucionen esto y yo creo que la gente esta sacando ingenio para sobrevivir…
Me quito el sombrero por la oleada de solidaridad que tiene la gente, dando de comer o ayudando a vecinos, amigos, familiares, gente que cede terrenos que estaban de baldio para que la gente los cultive…Yo me quedaría con eso y como la gente está buscando soluciones a problemas muy peliagudos…
A mi me parece que se tiene que ayudar a la gente que lo esta pasando mal, pero eso no quita que a la sombra de esta corriente, mucha gente se aproveche y terminemos como un país bananero, en el cual vale todo. Si se llega a esta situación tendremos el peor de los panoramas, la gente más valida se marchara y los que se queden, estarán a merced de la mafia política, un ejemplo para mirarnos en el espejo, es Argentina.
Viendo esto uno no puede creer que esta mujer sea la presidenta de Argentina.
Muy bueno, como todos en la serie de El precio de la libertad. Me ha recordado mucho a lo que explican en http://tenpeorcochequetuvecino.com/
Creo que es de sentido común, pero ya se sabe, es el menos común de los sentidos.
Hola
Hace poco termine de leer las uvas de la ira de John
Steinbeck. Es un libro que me gusto mucho y acabe en pocos días. Me
llamo la atención en la parte inicial del libro como el autor cita al
«banco» llamandolo -el monstruo-. Un ser muy grande, impersonal,
asexuado al que los encargados de confiscar propiedades y destruir casas
hacen referencia para que los propietarios desistan de planear
enfrentarse al responsable de sus perdidas. Este tema no es nuevo. Y se
ha repetido desde hace mucho tiempo.
El proceso de la esclavitud
moderna que nombras no deja de ser algo así como Ben-Hur remando con
traje y corbata. La posibilidad de evitar acabar endeudado es evitable
(tener sensatez y saber equilibrar la necesidad y el deseo) como dices,
pero en el tema del desconocimiento discrepo. Todo el mundo no tiene la
capacidad para leer un libro de economia y entederlo o informarse por si
mismo por que se le hace cuesta arriba. La mayoría de la gente no lee
la letra pequeña de los contratos, antes (cada vez menos) tenía
confianza en ese empleado (representa a la entidad) que le recomendaba, y
sobre todo no compara productos bancarios descartando posibles
alternativas más rentables. En mi caso he tenido que acompañar/ayudar a
un familiar directo que había sido -timado- por su entidad para que le
anularán la contratación de un producto nada beneficioso.
Yo no
tengo fe en la banca y no estoy de acuerdo con sus metodos porque creo
que son perversos. Como ejemplo están las clausas suelo o en los
actuales prestamos la subida sustancial del tipo de interes de
referencia (inamovible) que junto con el euribor y el referente del
momento se va a tener que pagar hasta el fin del préstamo o el timo de
las preferentes y los fondos de inversión.
Además de las
recomendaciones del post que me parecen geniales, incluiría la de tener
una sola tarjeta de crédito y otra de repuesto guardada en un cajón, por
supuesto endeudarse lo menos posible o solo a corto plazo, comparar
productos bancarios si se van a contratar, antes de firmar nada, leer,
pedir consejo y una copia al señor del banco para -meditar- (por eso no
cobran), si alguien se va a casar -hacer una boda low-cost- sin
prestamos (en el futuro ya habrá tiempo de repetir la ceremonia) con más
posibilidades, si alguien necesita maquinaria para empezar un negocio
como una panadería -comprarla de segunda mano- o usar alternativas a la
deuda con el banco.
Para el que pueda interesarle o no lo conozca
la primera parte del documental Zeitgeist addendum explica con un poco
de historia y ejemplos el concepto de la deuda y el ciclo del dinero.
http://www.youtube.com/watch?v=EewGMBOB4Gg
Saludos
Hace más de una década se modifico la ley hipotecaría, con la escusa de buscar la forma más adecuada para hacer frente a los subasteros, beneficiaron a los bancos de una manera inmoral, nadie protesto y ahora la sociedad esta sufriendo las consecuencias.
Vivimos en una sociedad educada para el deseo consumista inmediato y si no se logra, se entra en desasosiego y depresión, por eso si se crea una corriente de compra, sobre un bien sea el que sea, la sociedad responde con premura, por eso cada día que pasa, algunos nos damos cuenta que el sistema no funciona y que la sociedad se tiene que reeducar y mucho me temo que no van a crear escuelas para ello, que tendrá que ser una decisión individual.
Ahora se ha creado una nueva corriente, la cual promulga que el Papa Estado nos tiene que sacar de todas las decisiones erróneas que asumimos individualmente, como si los individuos no tuvieran capacidad de discernimiento, gran error, el estado solo beneficia a los integrantes, familiares y amigos del gobierno de turno, lo que ahora se define como casta corrupta, que no nos equivoquemos, son todos, los que meten la mano, y los que muy dignos van diciendo que ellos son honrados, que nunca se les ocurriría meter la mano, pero mientras tanto, miran hacia otro lado, mientras los demás lo hacen y después se benefician de ello, quizá sean estos los peores.
Nadie ha pensado o si lo ha hecho se calla, que el estado en teoría somos todos, que para pagar las deudas de la gente que ha vivido por encima de sus posibilidades y se han comportado de manera irresponsable, no lo podemos asumir los demás.
Cuando firmaron esas hipotecas estaban de acuerdo con ellas, de lo contrario no lo abrían hecho, pues ahora no nos pueden pasar su problema a los demás, me imagino que si sus viviendas ahora costaran el doble, no montarían manifestaciones para donar los beneficios.
P.D. Ángel, no digas que el siguiente post es el ultimo de la serie, puedes desarrollar más de este palo, y en su día hacer una recopilación de lo mejor, para editar un pequeño libro, estoy seguro que se vendería bien.
Un ciclo de post muy interesante. Te felicito y espero el último que es el que más me hace falta 🙂
Bueno….después de haber corrido una maratón, habrás podido con la muralla, no?
Este post toca temas un tanto delicados. Comparto tu postura. No siempre ha sido así, pero a día de hoy estoy contigo. Yo también veo los toros desde la barrera. Por suerte para mi. Y no es que me alegre, pero respiro aliviado y duermo muy bien cada noche.
Durante estos orgiásticos años de consumo desenfrenado éramos parias los que nos quedábamos fuera. Ahora, acabada la fiesta, gritamos a papa-estado que encienda la música de nuevo y mantenga la barra libre. Pues no, señores, conmigo no cuenten. Reconozco que hay casos, y «casos», pero también veo a mis hermanos esforzándose al máximo y pasándolo un poco mal, y no me parece justo.
Hola Angel. Recién he descubierto tu pagina y quiero comentar que me ha agradado mucho por dos razones, principales : eres demasiado joven para representar la cordura e inteligencia que expresan tus palabras por lo que , en verdad, me agrada haberte encontrado ; la otra razón es que simplificas en forma práctica lo que generaciones pasadas de hombres siempre quisimos vivir y experimentar, pero nos faltó valor, inteligencia y voluntad para hacerlo.
Soy de México y desde aquí quiero enviarte sinceras felicitaciones e informarte que estoy subido en el auto que llevas por el mundo del Internet. Comparto tui filosofía y me considero un seguidor más. Saludos. Alfonso-
«Sorprendentemente, la mayoría de la gente vive mes a mes. Se endeudan hasta las cejas y gastan a manos llenas como si su empleo actual fuese algo eterno, cuando en realidad ni siquiera depende de ellos. Son esclavos de su hipoteca a 30 años, del préstamo del BMW y del plan del iPhone. Viven al borde del abismo, sin darse cuenta de que sólo necesitan dar un paso en falso para caer al vacío.»
Qué gran verdad.