La mejor manera de hacer algo es ponerte en una situación en la que no te quede más remedio que hacerlo. Cuando tu mente comprende que no tiene otras opciones, pone todos tus recursos inconscientes a trabajar en la consecución de ese objetivo. Los resultados suelen ser sorprendentes.
Puede que seas un poco escéptico con lo que te acabo de decir, pero seguro que cada día ves a personas que logran todo lo que se proponen. Esas personas son iguales que tú, solo que ellos son capaces de saber cómo lograr lo que te propones y no dejarlo para mañana, la semana que viene o para nunca.
He aplicado esta idea en numerosas ocasiones para conseguir o lograr una cosa o diferentes cosas que en su momento me parecían imposibles. No es infalible, pero aumenta MUCHO tus posibilidades de éxito. Estas son tres estrategias para ponerla en práctica.
1. Prepara tu entorno para que fallar sea imposible
Tu fuerza de voluntad es un recurso finito. Empiezas el día con, digamos, 1.000 puntos y, cada vez que tomas una decisión, gastas unos cuantos. Cuando se agotan, te dejas llevar por la pereza, los instintos y tus viejos hábitos.
Imagínate que decides que vas a escribir 1000 palabras todos los días después de salir del trabajo. Si intentas hacerlo desde casa, cada tarde vas a tener que elegir entre sentarte a escribir y todas las demás opciones que tienes a tu alcance: comer algo, ver la tele, navegar por Internet… Elegir sentarse a escribir requiere una gran cantidad de fuerza de voluntad, porque el resto de opciones son mucho más fáciles y placenteras. Aun así, imagínate que consigues vencer la tentación y te sientas a escribir en tu portátil. Cada segundo que pase vas a tener que gastar fuerza de voluntad en elegir seguir escribiendo en vez de meterte en Internet a mirar tu Facebook o leer el Marca. Salvo que tengas muy desarrollado el hábito de escribir y sea algo que te apasione, lo más normal es que fracases.
Una buena manera de conseguir cualquier objetivo es preparar tu entorno para que te empuje a hacer lo que quieres sin necesidad de usar tu fuerza de voluntad. En el caso anterior, podrías irte a un lugar sin Internet que esté a 30 minutos de tu casa. Sin Internet no hay distracciones, y si has tenido que caminar 30 minutos para llegar allí no vas a volverte a las primeras de cambio.
Tu entorno es mucho más importante de lo que crees. Asegúrate de que trabaja a tu favor, no en tu contra.
Ejemplos
Problema: Quieres meditar, pero no encuentras el momento para empezar.
Solución: Apúntate a un taller de 10 días de meditación Vipassana.
Problema: Quieres mejorar tu inglés, pero estás demasiado ocupado para practicar.
Solución: Vete una temporada a un pueblo no turístico de Inglaterra a vivir con una familia de ingleses que no hablen ni una palabra de español. Deja el portátil y el móvil en casa, y llévate únicamente dos libros: uno de gramática inglesa y un diccionario español-inglés. Cuando tu inglés sea lo suficientemente bueno, intenta conseguir un trabajo de cara al público.
2. Cierra todas las puertas
El día que me había marcado para anunciar que dejaba Microsoft estaba muy nervioso. Desde que llegué a la oficina, fui incapaz de concentrarme en mi trabajo; lo único que hacía era darle vueltas a lo que iba a decir y mirar por la ventana cada 5 minutos a ver si el jefe había llegado ya. Pero debía tener muchas reuniones, porque dieron la 1, las 2, las 3 y no aparecía por allí. Por fin, a las 4, le vi llegar por el pasillo y meterse en su despacho. Respiré profundamente, repasé por última vez el guion, y decidí que iría al baño y a la vuelta se lo diría directamente.
El corazón me latía con fuerza en el pecho. Un paso, otro paso… tenía que hacerlo, no me podía echar atrás. Por fin llegué a su oficina y, cuando estaba a punto de llamar a la puerta, vi que estaba vacía. ¡Se había ido a otra reunión!
Era viernes. No podía esperar más para comunicar que me marchaba o acabaría perjudicando a mi equipo. Tenía que hacerlo el lunes SÍ o SÍ. Como estaba bastante asustado y sabía que mi mente iba a inventarse todo tipo de excusas para intentar posponer lo inevitable, decidí ponerme en una situación en la que no me quedase más remedio que decírselo el próximo día. Abrí Microsoft Outlook y escribí el siguiente e-mail:
«Hola jefe. Hay algo importante que quiero discutir contigo. ¿Podrías reservar 15 minutos el próximo lunes para que hablemos?»
En cuanto pulsé el botón de Enviar me sentí mucho más relajado. No había vuelta atrás, la suerte estaba echada.
***
Cuando estás ante una situación difícil, tu mente genera todo tipo de excusas para que no hagas lo que tenías pensado hacer, y luego busca razones lógicas para auto-convencerse de que has hecho lo correcto. «Hoy estoy un poco cansado. Mejor empiezo mañana cuando esté más despejado» –te dice tu mente. «Me acabo la cerveza y me acerco a hablar con esa chica» –te asegura–, pero la chica se marcha antes y tú te quedas con cara de tonto (aunque por dentro te sientes aliviado).
En vez de luchar contra tu mente, que es muy poderosa, la mejor manera de asegurarte que vas a actuar es cerrar todas las puertas de salida, ponerte en una situación en la que sea imposible echarte atrás.
Ejemplos
Problema: Quieres tener una conversación complicada con tu pareja, pero llevas varios días posponiéndola.
Solución: Escríbele un mensaje diciéndole: «La próxima vez que nos veamos me gustaría hablar contigo de algo importante.»
Problema: Quieres conocer a una desconocida en un bar, pero no se te ocurre la frase perfecta.
Solución: Acércate a ella, sonríe y dile: «Hola». A partir de ahí, no te aseguro nada, pero estoy seguro que no saldrás corriendo en medio de la conversación 🙂
3. Pon sobre la mesa tu dinero o tu reputación
Cuando decidí que iba a correr una maratón, lo primero que hice fueron dos cosas:
- Apuntarme a la carrera y pagar los $150 de inscripción
- Anunciar en Facebook lo que iba a hacer
En aquel momento, la distancia más larga que había completado era una media, llevaba casi 6 meses sin correr y no tenía ni idea de cómo iba a tener que entrenar. Sin embargo, quedaban 4 meses para el gran día y tenía muy claro que no iba a tirar $150 ni faltar a mi palabra. Sabía que encontraría la manera de acabar la maratón porque no me quedaba más remedio.
Está demostrado que tener incentivos a la hora de cumplir un objetivo aumenta tus posibilidades de éxito. Si además, esos incentivos consisten en no perder algo en vez de en ganar algo, tus posibilidades de éxito serán aún mayores, ya que los seres humanos preferimos evitar pérdidas a conseguir ganancias. Por eso, cuando te comprometas a hacer algo, pon en juego tu reputación y tu dinero y será difícil que fracases.
Poner en juego tu reputación es muy sencillo; lo único que tienes que hacer es contarle tus planes a todo el mundo. Puedes hacerlo en tu blog, por las redes sociales, por e-mail, por teléfono o en persona, todo vale. Cuanta más gente lo sepa, mejor. Si al final no acabas cumpliendo tu palabra, todas esas personas te empezarán a ver como alguien que habla mucho pero nunca hace nada. Y tú no quieres eso, ¿verdad?
Poner en juego tu dinero cuando lo que quieres hacer es gratis es un poco más complicado. Puedes darle a un amigo 100 euros y decirle que se los quede si no cumples lo prometido, pero es raro que esto acabe funcionando. Mi recomendación es que uses Stickk.com. La web funciona de la siguiente manera:
- Eliges el objetivo que quieres lograr
- «Apuestas» una cantidad de dinero a que lo vas a cumplir en un periodo de tiempo determinado
- Programas a dónde va a ir tu dinero en caso de que no cumplas. Puedes elegir un amigo, una ONG o una anti-ONG, como la fundación del rifle o la fundación George Bush
- Decides quién será la persona que determinará si realmente has cumplido tu objetivo o no
- Añades amigos para que te apoyen en tu camino. Estas personas reciben e-mails informándoles de tus progresos y pueden mandarte mensajes de ánimo
A partir de ahí, el resto es muy sencillo. Al acabar el periodo de tiempo que estableciste, el «árbitro» determina si has cumplido tu objetivo y, en caso negativo, tu dinero se envía automáticamente a la persona u organización que elegiste.
En mi próximo post, pondré mi reputación en juego anunciando a todos mis lectores cuál será mi próximo proyecto y comprometiéndome a tener un «prototipo» listo antes de una fecha concreta =)
Ejemplos
Problema: Quieres dejar de fumar, pero siempre que lo intentas acabas volviendo a caer.
Solución: A través de Stickk.com, apuestas 1000 euros a que no vas a fumar un cigarrillo en los próximos 3 meses y eliges a tu pareja o alguien que pase mucho tiempo contigo como juez. Si fracasas, tu dinero se donará automáticamente a la fundación FAES.
Problema: Quieres independizarte de tus padres e irte a vivir solo, pero todavía no sabes muy bien cómo lo harás.
Solución: Dile a todos tus amigos que antes de una fecha determinada estarás viviendo solo y, que si no es así, les invitarás a una mariscada. Anuncia tu promesa en tu muro de Facebook y en tu Twitter.
Conclusiones
Como puedes ver, la idea siempre es la misma:
Hay una cosa difícil que quieres hacer. En vez de enfrentarte a ella directamente (y que tu mente se ponga en tu contra), haces algo muy sencillo que te pone en una situación en la que no te queda más remedio que tener éxito. Cuando tu mente detecta que no hay otra opción, moviliza todos tus recursos inconscientes para que trabajen a tu favor.
¿Has utilizado alguna vez estas estrategias? ¿Cuál ha sido el resultado? ¿Hay algún proyecto actual en el que las podrías aplicar?
Lograr todo lo que te propongas, si sabes aplicar estas tres estrategias, no es algo tan complicado. Y si no me crees, solo tienes que probarlas.
###
La foto es de un pequeño templo dentro de una cueva en Luang Prabang, Laos.
Ya sé cuál será mi próximo destino después de Chiang Mai: ¡China!
Gracias por este post Angel, es muy interesante. Algo que me funciona realmente cuando me
enfrento a un reto es visualizar el éxito. Imaginar el bien que me hará conseguirlo, lo que
aprenderé mientras lo intento y la satisfacción personal si consiguiera lograrlo me ayudan a
tomar la determinación que necesito. Por ejemplo, ampliar la zona de confort enriquece tu
vida, fortalece tu autoestima y apacigua tu lucha interior cuando lo intentas.
Despues, me centro en aquello que me impide acercarme a mi objetivo (vergüenza, pereza,
miedo, dolor, sentimiento de inferioridad, …). También es importante tener presente que
hay que renunciar a algo para lograr nuestro propósito. Siguiendo con la zona de confort,
he de renunciar a refugiarme en mi habitación, he de renunciar a dejar que el miedo me
govierne, he de renunciar a una vida acomodada para afrontar el sufrimiento necesario, …
Y finalmente, trato de emprender el camino por la línea recta (que al fin y al cabo es el
más corto). No obstante, a veces en esta «fase», es más útil buscar una estrategia que te
ponga en el camino. Tal y como tu comentabas en el post, poner en juego tu
dinero o tu reputación
Algo muy importante también, ser consciente de tus avances y disfrutar de ellos por pequeños que sean. Los comienzos pueden ser duros y poco fructíferos, pero no hay que menospreciar el esfuerzo. Además, esto permite ponerte en situación y reconducir si es necesario tu estrategia.
Un Saludo!
Ayer mismo cd iba de la sala de maquinas al vestuario del gym vi que estaban montando un stand en el hall y estaban metiendo unas camisetas en unas mochiltas muy monas…me propuse que cuando saliera me acercaria a algun encargado y le pediria una, salgo con toda mi determinacion voy hacia el chico…y ppprrr me cago y tiro para la puerta!!jajajaja
Creo que tengo que trabajar mas ese punto de mi vida…
Estoy encantada con tu blog! muy util y muy oportuno en mi vida… sigo leyendo…
Yo contaba a todos mis amigos, conocidos, familiares y a todo el mundo que sacaría la prueba de acceso al conservatorio de musica. Era dificil, tenia que estudiar mucho y conseguir mucha destreza con el arpa clasica para ingresar, todo un reto. Incluso había gente que me decia que estaba mal decirlo antes de cumplirlo, y que seguramente no lo conseguiria… Todo esto fue muy sacrificado, tarde dos años en prepararme, no lo consegui a la primera, pero si a la segunda por no tener opcion!
Hola Ángel:
Descubrí tu blog y me suscribí el mes pasado. Ahora me estoy poniendo al día con todo tu archivo. La verdad es que me gusta mucho cómo escribes y los temas que eliges para tus artículos. Quiero darte mi enhorabuena, no solo por los posts, que son muy buenos, sino también por la comunidad que has creado (bueno, la «tribu», que te gusta mucho Seth Godin). No solo leo los posts, sino también los comentarios y hay gente que habitualmente hace aportaciones muy interesantes. Tienes toda mi admiración por ello. Sigue así porque lo estás haciendo genial. Mañana es lunes… espero tu post semanal. Ya se ha convertido en una droga y necesito mi dosis… jajajaja.
Un abrazo,
Cristina
Ahi vamos con fuerza que venga todo lo que tenga que venir con fe confianza , gracias por el post!!!
Estas estrategias para «engañar» a mi mente perezosa me han encantado. Gracias
Muy útil. Es muy cierto que si quieres encontrar excusas para no hacer algo las encuentras. Me han encantado tus «mañas».
Tras probar las 3, las dos primeras sin duda me han funcionado. Sin embargo, la tercera no. A veces dinero o reputación no son motivación suficiente si no hay una razón, un porqué más poderoso detrás. Creo que hablas en otro post sobre la importancia de eso, de encontrar un motivo poderoso por el que haces las cosas.
Gracias por compartirlas y darnos la oportunidad de experimentar 🙂
Pura vida!
Me parece que es meterse demasiada presión a uno mismo, sobre todo cuando empiezas el camino del propósito. En mi caso, fui a una Academia, puse todo el empeño y a final de curso no me veía haciendo el Cambridge. Creo que hay cosas que necesitan su tiempo. Y estas tres maneras no son para todo el mundo; en la vida se dan circunstancias que ni esperas y no sabrás manejar por mucho que creas que puedes con lo que sea (al menos no al principio), por no hablar de las que ya te rodean de por sí. Disiento bastante del artículo. Un saludo.
Estoy muy de acuerdo contigo SARA. Y éso de contar a todos lo que vamos a hacer? Jamás!
El próximo 31 de agosto dejaré mi empleo y la primer semana de septiembre daré un taller de 5 días de meditación.
Consigo todo lo que me propongo sin hacer otra cosa que querer conseguirlo.