¿Te gusta salir a correr y beber cerveza? Entonces tienes que conocer a los Hash House Harriers.
La Hash House Harriers (HHH) es una agrupación de corredores no-competitivos que nació en Malasia en 1938. Hoy en día, hay grupos de hashers prácticamente en todo el mundo.
Mi amiga Lisa me habló de ellos por primera vez en Shanghai:
“Sí, quedan todas las semanas para salir a correr y luego beben cerveza juntos.”
“¿En serio?”
“De verdad. Se definen a sí mismos como ‘un club de bebedores enganchados a correr.' Tienen sus propias tradiciones, como que si llevas zapatillas nuevas al acabar la carrera tienes que beber de ellas.”
“Me has convencido, tengo que ir a una de sus reuniones.”
Cuando llegué a Chiang Mai me estuve informando sobre los clubs locales y el pasado domingo participe en mi primer hash. Esta fue mi experiencia.
Sticky Wicket
Según su página web, los Chiang Mai HHH quedaban todos los domingos a las 4 de la tarde en un sitio llamado House Hash Pub. No sabía muy bien que es lo que iba a encontrarme, pero me imaginé que si hasta tenían su propio bar debían ser bastante populares.
Aparqué mi bicicleta en la puerta y entré al local. Parecía que acababa de abrir porque estaba en silencio y prácticamente vacío. Las únicas personas que había allí eran una empleada Thai y un señor de unos 50 años con gafas, pantalones cortos y gorra, que se estaba comiendo un chuletón con patatas. Intuí que era uno de los corredores.
«Hola, soy Angel. Es la primera vez que vengo a un hash.»
«Ah, ¡hola, bienvenido! Yo soy Sticky Wicket. Oh, perdón, ese es mi hash name. En realidad me llamo Adam.»
Estuvimos hablando un rato y me contó que ese fin de semana todos los hashers de Chiang Mai habían estado en una especie de convivencia de dos días en un pueblo y se lo habían pasado demasiado bien, así mucha gente no iría al hash del domingo. Sin embargo, esperaba que aun así nos juntásemos entre 10 y 15 personas.
Unos minutos después llegó una furgoneta para llevarnos al lugar de la carrera. En la parte de atrás pude ver dos neveras de buen tamaño, tres bloques de hielo y varias cajas con latas de Coca-Cola, botellas de agua y cervezas. «No se lo monta mal esta gente» –pensé.
En el camino, Sticky Wicket me fue explicando cómo funcionaba todo:
«Cada hash lo organiza uno de los miembros del grupo al que se le conoce como la liebre («hare»). Esta persona se encarga de elegir el lugar, explorar el terreno y marcar el camino con trocitos de papel antes de la carrera. Luego, los participantes tenemos que ir siguiendo las pistas hasta llegar a la meta. No te preocupes por los detalles, que la liebre te lo explicará más despacio antes de empezar. Al acabar, nos sentamos todos en un círculo, bebemos cervezas y echamos unas risas. Seguramente te hagan sentarte en el bloque de hielo. Luego los que quieren y tienen tiempo se van a cenar juntos, pero esa parte ya es opcional.»
La verdad es que me esperaba algo menos elaborado, en plan un grupo de gente que sale a correr y luego se van juntos a tomar una cerveza al bar, pero de momento tenía buena pinta.
Frozen Dick
Después de media hora en el taxi llegamos a nuestro destino. Estábamos en el medio de un monte, rodeados de árboles, mosquitos y hormigas, y no sabía muy bien cómo íbamos a poder correr allí.
Me recibió Frozen Dick, la liebre, y me fue presentando al resto de hashers que habían ido hasta allí en su propia moto o taxi: Big Top, Mr Poo, Horney Monkey, Skid Mark… Era una curiosa combinación de hombres occidentales de 40 a 60 años y chicas Thais jóvenes (incluyendo un lady boy), que me llamaban “honey” porque no eran capaces de pronunciar mi nombre.
A Frozen Dick le faltaban varios dientes, pero era un tío muy majo y me estuvo explicando a la perfección cómo funcionaría la carrera:
«Empezamos a las 5. He marcado un camino con trocitos de papel que he colgado en las ramas de los árboles. Desde un trocito de papel siempre puedes ver el siguiente, así que lo único que tienes que hacer es ir siguiéndolos. Pero la cosa se complica un poco. Si te encuentras en el suelo una V de papel significa que hay una bifurcación de caminos. Uno de los dos caminos es falso, y si lo sigues a los 100 metros encontrarás una línea de papeles en el suelo que significa que acaba ahí. En ese caso tienes que volver hacia atrás y romper la parte de la V que apunta al camino equivocado, para que los que vengan detrás sepan por dónde ir. Otra señal especial que te puedes encontrar es un circulo, que significa la ruta puede continuar en cualquier dirección. En ese caso, lo que tienes que hacer es explorar todos los caminos en un radio de 100 metros hasta que encuentres un papelito que marca la continuación de la ruta. Cuando lo encuentres tienes que continuar y gritar «¡On, On!» para que el resto de gente sepa dónde está el camino. Luego, cuando acabéis, nos sentamos todos en un círculo y bebemos juntos. No te pierdas en el monte que luego es difícil encontrar el camino. En caso de duda, tú siempre vuelve al último papelito. El precio, incluyendo transporte y todas las bebidas que quieras, es de 250 baht (6 euros).»
Me pareció perfecto y no demasiado complicado. Estaba listo para mi primer hash.
La carrera
Cuando el reloj marcó las 5, la liebre nos informó de que podíamos empezar y nos señaló al primer papelito. Al final éramos 13 personas.
No tarde en darme cuenta que más que un sesión de footing, el hash era una especie de búsqueda del tesoro pero intentando acabar lo más rápido posible. Todos los participantes conocían bien el funcionamiento del hash y las reglas, y se movían como peces en el agua. Cuando encontraban un círculo o una bifurcación rápidamente elegían un camino y gritaban «¡Checking!». Si el camino era malo chillaban «¡Check back!» y volvían hacia atrás, y si era bueno decía «¡On, On!». La verdad es que a pesar de tener 60 años, algunos de ellos iban bastante rápido.
En total hicimos unos 4km de subidas y bajadas. Aunque no puede correr mucho, porque tenía que estar atento para poder ver las ramas y piedras del camino, fue un buen ejercicio y acabé sudando. Pero sobre todo me lo pasé muy bien. Me recordó a mis años de niño, cuando organizaba juegos de pistas con mis amigos.
El círculo
Poco a poco todos los hashers fuimos llegando al círculo, que ya estaba listo: neveras, sillas de plástico, una mesita con vasos llenos de cerveza y dos bloques de hielo en el centro. Todos estábamos allí… menos Sticky Wicket. Era el único que faltaba y temíamos que se hubiese perdido o le hubiese pasado algo. Ya decía yo que clavarse un chuletón una hora antes de hacer ejercicio no era buena idea… Justo cuando Frozen Dick se disponía a salir a buscarle, apareció cubierto en sudor. «Ey chicos, me había perdido, pero ya estoy aquí» –dijo a modo de saludo. Por fin podíamos empezar.
Sloppy Rod salió al centro y le pidió a la liebre que se sentase en uno de los bloques de hielo. A continuación, empezó a preguntarles uno por uno a todos los participantes qué les había parecido el hash. Todos respondían cosas negativas, pero siempre con sentido del humor: «Ha sido horrible, lleno de mosquitos y de zarzas. Tengo las piernas hechas un cristo,» o «Ha sido demasiado fácil. Este hash era para flojos, se nota que lo ha organizado Frozen Dick.» Cuando llegó mi turno intuí que también tenía que decir algo negativo, pero como era mi primera vez no fui capaz de hacer una crítica dura. Al final dije algo en plan: «No ha estado mal, pero ha sido demasiado corto y distinto a lo que esperaba.» Se miraron los unos a los otros como decidiendo qué hacer conmigo y al final acordaron perdonarme la vida. Luego me explicaron que cuando te preguntan por el hash SIEMPRE tienes que responder algo negativo; si dices algo bueno tienes que salir al medio y sentarte unos minutos sobre el bloque de hielo. Es la tradición.
El resto del círculo consistió en los llamados «splashes». La persona dando el splash sacaba a alguien al medio, le hacía sentase en uno de los bloques de hielo y le daba un vasito de cerveza. Luego, contaba algún tipo de historia sobre él o ella –a ser posible embarazosa o graciosa– y luego pedía un brindis cantando una especie de canción que nunca llegué a entender pero que acababa con «down down down down down», momento en que la persona del centro tenía que beberse su cerveza.
Este proceso se repitió durante casi 1 hora de risas y más risas. Me sacaron al centro para varios splashes y hasta acabé dando uno yo y contando la famosa historia de la chica que meó en mi habitación del albergue, que tuvo mucho éxito y arrancó grandes carcajadas. Todo el mundo ya me llamaba «Honey Angel» a raíz de las tailandesas, y me decían que ese tenía que ser mi hash name (pero que según las reglas no podía elegirlo hasta que hubiese completado al menos tres hashes). La verdad es que me lo pasé fenomenal 😀
Cuando ya estaba anocheciendo, la liebre dio el círculo por cerrado y volvimos a la ciudad. Yo me fui a cenar con mis nuevos amigos, que no dejaban de insistir en que tenía que volver al día siguiente.
Conclusiones
Mi primera experiencia con los HHH fue muy positiva. No tenía ni idea de que existía algo así, y la verdad es que me sorprendió el buen rollo y el compañerismo que se respiraba en el grupo. En todo momento me sentí cómodo y aceptado.
Según lo que me contaron en el grupo de Chiang Mai y lo que hablé con Lisa, la comunidad HHH es muy popular en todo el mundo. Prácticamente en cualquier ciudad grande encontrarás uno o más grupos de hashers, y serás más que bienvenido a sus reuniones. Además, los miembros están siempre dispuestos a ayudar a un compañero hasher con cualquier cosa que necesite, incluido recogerte del aeropuerto o darte alojamiento.
El hashing es una actividad para todas las edades: lo hacen desde niños a jubilados. Aunque la cerveza es una parte importante, no es obligatorio beber. En nuestro círculo varias personas hicieron los splashes con agua y no hubo ningún problema.
En España el grupo de hashers más importante es el de Madrid Hash House Harriers o HHH Madrid, que lleva funcionando desde 1984. También hay grupos en Málaga, Mijas y Barcelona. No sé si estarán tan colgados como en Chiang Mai, pero si vives en alguna de estas ciudades te invito a que lo pruebes y me cuentes tu experiencia 🙂
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¡Ya estoy en el Tibet! Tanto la calidad humana de la gente como las vistas son espectaculares, y de momento no estoy teniendo ningún problema con el mal de altura… Prometo contarte más detalles en futuros posts.
Disculpa por no haber publicado este post a las 8 AM como es habitual. Lo había programado para la 1 PM hora China (8 AM en España), pero me olvidé que el blog funciona en horario español.
La imagen es del logo de los HHH de Chiang Mai. Sé que el artículo mejoraría mucho con fotos, pero me estaba divirtiendo tanto que se me olvidó echarlas. ¡Sorry!
En España ya existe el movimiento Beer Runners 😉
¡Hola César!
Me alegro de verte por aquí 🙂
Gracias por compartir la información, nunca había oído hablar de Beer Runners. Parece que acaban de empezar, pero tiene buena pinta. Por si hay alguien interesado: https://beerrunners.es/
Sí es un movimiento muy nuevo pero está bastante bien 😉
Me encanta leer tu blog. Qué vaya todo bien!
Qué pasada! Voy a ver si hay un grupo HHH en Valencia o alrededores.
Una lástima lo de las fotos, aunque está tan bien redactado que casi no hacían falta.
Un saludo.
Muy interesante la actividad, pero echo de menos unas » conclusiones» para reflexionar…
1. Que te aporto la actividad? a nivel personal fue una rica experiencia? repetirias?
2. Lo que aprendiste, puedes aplicarlo en otras facetas de tu vida?
3. Que es lo que une a estas personas? una necesidad social?
Me gustaria ver como extraes el jugo….
Hola Oliver!
Gracias por tu comentario, me gustan las críticas constructivas 🙂
Si te digo la verdad, no entré en detalles tan profundos en este post porque el único objetivo del mismo era dar a conocer los Hash House Harriers a quien no los conocieses, pero tus tres cuestiones me parecen muy interesantes. Te las contesto a continuación:
1. La actividad me sirvió para ver cómo funcionan los HHH, hacer nuevos amigos y pasar un buen rato. Fue algo breve, pero muy divertido. Sí repetiría.
2. Si hay algo que me recordó la experiencia con los HHH es que con Internet es facilísimo conocer gente vayas donde vayas. Es algo que llevo viviendo desde que empecé a viajar en Febrero y que está cambiando la manera en que me relaciono con la gente. Ahora veo a todas las personas como amigos desde el primer momento e intuyo que van a reaccionar bien si empiezo una conversación con ellos.
3. Imagino que cada cual tiene su motivación personal: la de los hombres de 40-60 años, hacer amigos fuera de su país; la de las mujeres tailandesas, relacionarse con extranjeros. Y todos comparten una motivación muy importante: la de pasárselo bien. Tras varios hashes, se acaban estableciendo lazos de amistad y los participantes vuelven una y otra vez para re-encontrarse entre ellos.
Un abrazo y bienvenido a Vivir al Máximo!
*.* OMG! Me encanta!! Las gymkanas son lo mio!! Ya he mirado y en Graná no hay ni Hash House Harriers ni Beers runners…será que aqui las cerves nos las tomamos en los bares y solo corremos para llegar antes de que cierren!!XDD
De todos modos en creado una alerta en Meetup a ver si nos animamos unos cuantos!!
De verdad que siempre me sorprendes gratamente!
Thanks!!
Chu!!
Como mola!
En Murcia están los correbirras.
http://www.correbirras.com
Un saludo
Hola!
Wow! que interesante, suena muy divertido, toda un ritual, jamás había escuchado hablar de ellos y, vaya que viajar es siempre muy divertido, buscaré haber si encuentro en mi ciudad un grupo!. Que lo pases bien por el Tíbet!, si tienes la oportunidad no olvides visitar el Lago Namtso, es impresionante y muy alto…
Saludos!!
Justo ayer estuve en Namtso Lake. La verdad es que el color turquesa que tiene es impresionante, me encantó.
Fascinante!!!! Voy a tener que organizar un grupo de esos aquí en Venezuela. Me encantó.
Solo comento que el Hash es una forma de vida muy divertida. En Panamá tenemos un grupo muy activo se corre todos los lunes a las 6:00 pm y lo llevamos haciendo por 30 años y participan un promedio de 55 personas. «Somos un club de tomadores con un problema de correr»